Esta guía contiene enlaces de afiliado de Amazon: si compras a través de ellos, epiniones.com recibe una comisión sin coste adicional para ti. No hemos probado estos aparatos: lo que sigue procede de las fichas de cada fabricante y del criterio técnico de la categoría. Las referencias a normativa e instalación son orientativas y no sustituyen a un instalador autorizado.
Un termo eléctrico no es un electrodoméstico que se enchufa. Es un depósito de agua caliente conectado a la red de fontanería y a un circuito eléctrico, colgado de una pared que tiene que soportar más de cien kilos cuando está lleno.
Y hay una decisión previa que se toma mal muy a menudo, sobre todo con los calentadores instantáneos: comprobar cuánta potencia eléctrica tienes contratada. Es lo que separa una compra que funciona de un aparato que salta el diferencial cada vez que abres el grifo.
La comprobación que decide la compra: mira tu factura de la luz
Busca la potencia contratada en kilovatios. En una vivienda española es habitual tener entre 3,45 y 5,75 kW, y en pisos antiguos con frecuencia menos.
Ahora compara. Un termo de acumulación consume unos 1.500 W, y se puede programar para que caliente cuando no hay nada más funcionando. Un calentador instantáneo de los que aparecen en esta guía necesita entre 3.500 y 6.000 W mientras dura la ducha, sumados a la nevera, la vitrocerámica y todo lo demás.
Con 3,45 kW contratados, un instantáneo de 6.000 W no es una opción: no cabe. Y subir la potencia contratada tiene un coste fijo mensual que hay que meter en la cuenta antes de comprar, no después.
Acumulación o instantáneo: qué resuelve cada uno
| Acumulador (termo) | Instantáneo | |
|---|---|---|
| Potencia que exige | ~1.500 W, programable | 3.500 a 6.000 W en punta |
| Agua caliente disponible | La del depósito, y se acaba | Ilimitada, pero con caudal corto |
| Espacio | Voluminoso y pesado | Pequeño |
| Pérdidas en reposo | Sí, mantiene el agua caliente | No, calienta solo al abrir |
| Riesgo de legionela | A vigilar: hay agua almacenada | Mínimo: no almacena |
La fila del caudal es la que decide en la práctica. Un instantáneo de esta gama declara del orden de 3,5 litros por minuto, y una ducha cómoda pide bastante más. Eso los sitúa donde son útiles de verdad: un lavabo, un fregadero, un aseo de cortesía o una segunda residencia de uso esporádico, no la ducha principal de una casa.
Cuántos litros: la tabla que evita quedarse a medias
Los litros del depósito no son los litros de agua caliente que salen por la ducha, porque el agua del termo se mezcla con fría en el grifo. Como orientación práctica:
| Depósito | Para | Peso lleno, aprox. |
|---|---|---|
| 15-30 l | un lavabo o un fregadero; una persona con ducha corta | 30-45 kg |
| 50 l | una o dos personas | ~70 kg |
| 80 l | tres o cuatro personas | ~105 kg |
| 100 l | cuatro o cinco personas, o bañera | ~125 kg |
La tercera columna es la que casi nadie mira y la que da problemas: un termo de 100 litros lleno pesa más que dos personas adultas, colgado de unos anclajes en una pared. En tabique de ladrillo hueco, que es lo habitual en tabiquería interior española, eso exige anclaje específico y a menudo no es viable sin refuerzo. Es una consulta para el instalador, no una decisión de bricolaje.
Y una advertencia de instalación que aparece en las fichas sin explicarse: vertical y horizontal no son intercambiables. La posición determina dónde queda la resistencia y cómo se estratifica el agua caliente, así que colgar en horizontal un termo diseñado para vertical reduce el rendimiento y puede acortarle la vida. Si el hueco solo admite horizontal, hay que comprar un modelo horizontal o reversible.
La temperatura: el equilibrio entre dos riesgos opuestos
Este es el apartado más importante de la guía y no aparece en ninguna ficha de producto, pese a que todas anuncian termostatos regulables desde 30 °C.
Por debajo, el problema es biológico. El agua almacenada de forma prolongada a temperaturas templadas, aproximadamente entre 25 y 45 °C, es el rango en el que la legionela prolifera con más facilidad. Un termo puesto a 40 °C «para ahorrar» es exactamente ese escenario: un depósito de decenas de litros a temperatura ideal para el crecimiento bacteriano, conectado a una ducha que genera aerosol, que es la vía por la que esta bacteria entra en el organismo.
Por arriba, el problema es térmico. El agua a 60 °C produce quemaduras graves en muy pocos segundos, y bastante más rápido en la piel de un niño o de una persona mayor. Un grifo que puede dar agua a esa temperatura directamente es un riesgo doméstico real.
La forma de resolver los dos a la vez
Acumular caliente y mezclar antes de salir. Es decir: mantener el termo a temperatura suficientemente alta para que el agua almacenada no esté en el rango de proliferación, y limitar la temperatura de salida en los puntos de uso, con grifería termostática o con una válvula mezcladora en la salida del termo.
Esa combinación es la que aplican las instalaciones profesionales, y en una vivienda es igual de aplicable. Recomendamos verificar: las temperaturas concretas de acumulación y distribución con un instalador autorizado y con la normativa vigente de prevención de la legionelosis, que fija criterios para instalaciones de riesgo y sirve de referencia técnica también fuera de ellas.
Un caso que conviene tener presente: una segunda residencia con el termo parado durante meses. Al volver, ese depósito ha estado a temperatura ambiente todo el invierno. Lo razonable antes de usar la ducha es calentar a temperatura alta y purgar los grifos abriendo poco a poco y evitando respirar el vapor, o mejor, consultar cómo hacerlo con un profesional.
El mantenimiento que decide si dura cinco años o quince
El ánodo de sacrificio. Varias fichas de esta guía lo mencionan —«ánodo de magnesio»— sin explicar qué es, y es la pieza de la que depende la vida del aparato. Es una barra metálica que se corroe en lugar del depósito: mientras queda ánodo, el calderín aguanta. Cuando se consume, empieza a corroerse el depósito y el termo se pica y gotea, y eso ya no se repara.
Por eso el ánodo hay que revisarlo y sustituirlo periódicamente, con una frecuencia que depende mucho de la dureza del agua de tu municipio. Es una pieza barata y una operación sencilla para un profesional, y es la explicación de por qué unos termos duran quince años y otros cinco. Ninguna ficha lo dice, y las garantías de calderín de cinco años que anuncian suelen estar condicionadas precisamente a ese mantenimiento. Recomendamos verificar: el intervalo que indique el manual del modelo y las condiciones de la garantía del depósito.
La válvula de seguridad. Es obligatoria y no es opcional: el agua se dilata al calentarse, y sin una vía de escape la presión sube dentro de un recipiente cerrado. Tiene que estar instalada, conectada a un desagüe y accionarse de vez en cuando para comprobar que no está agarrotada. Que gotee un poco al calentar es normal; que no gotee nunca puede significar que está bloqueada.
El ahorro real no está en el modelo: está en la hora
Todas estas fichas hablan de «bajo consumo» y de «ahorro energético», y todas declaran los mismos 1.500 W. La diferencia de consumo entre unos y otros es pequeña. Lo que sí cambia la factura de forma apreciable es cuándo calienta.
Con la tarifa doméstica actual de acceso, la electricidad tiene tres periodos con precios distintos: punta, llano y valle. El periodo valle abarca las horas de madrugada de los días laborables y los fines de semana y festivos completos. Y un termo es el aparato ideal para aprovecharlo, porque a diferencia de una lavadora no exige que estés delante: calienta de madrugada y el agua sigue caliente por la mañana.
Se consigue con un programador o un reloj conmutador en el circuito del termo, que cuesta poco y lo instala un electricista en un rato. Con un depósito bien dimensionado y aislamiento decente, el agua llega caliente a la ducha de la mañana sin haber consumido ni un minuto en horas caras. Recomendamos verificar: los tramos horarios vigentes de tu tarifa, porque pueden cambiar y dependen del peaje contratado.
La selección
Valoración sobre 4,5. Todos los termos de esta lista declaran 1.500 W y termostatos parecidos, así que lo que discrimina es la protección del depósito, la clase de eficiencia declarada y que la ficha sea coherente.
Ariston Lydos R 100 litros
100 l · 1.500 W · protección de titanio en la resistencia · selector e indicador de temperatura · aislamiento reforzado
Marca con implantación y servicio técnico amplios en España, que en un aparato que hay que mantener cada pocos años pesa mucho más que cualquier función. La protección de titanio de la resistencia y el aislamiento son las dos cosas que de verdad separan un termo bueno de uno básico: la primera alarga la vida, el segundo reduce las pérdidas en reposo.
Sí para una familia de cuatro o cinco personas, y para quien quiera encontrar repuestos y servicio dentro de diez años.
No por lo que promete su ficha: «gana una ducha adicional al día sin gastar luz» es una afirmación que no se sostiene. Calentar más agua consume más, siempre.
4,1 sobre 4,5
Fleck Duo 80 litros · el único de doble acumulación
80 l · doble acumulador · 27 cm de fondo · display LCD · instalación vertical y horizontal · clase de eficiencia declarada
Dos datos concretos lo distinguen. El primero: 27 centímetros de fondo, que es poco para 80 litros y resuelve huecos donde un termo convencional no entra. El segundo: el doble acumulador reduce el tiempo hasta tener la primera agua caliente, útil si el termo queda lejos del baño.
Sí si el espacio manda, si necesitas montarlo en horizontal, o si te importa tener agua caliente antes.
No si buscas lo más barato: es de los más caros de la lista para 80 litros, y esa capacidad se cubre por bastante menos.
Recomendamos verificar: qué significa exactamente la clase de eficiencia energética que declara la ficha, que en estos productos va de A a F y determina las pérdidas en reposo.
3,9 sobre 4,5
Teka EWH · la gama de 50, 80 y 100 litros
50, 80 o 100 l · 1.500 W · tanque esmaltado · resistencia cerámica · termostato de 30 a 75 °C · válvula de seguridad
Es la misma máquina en tres capacidades, con la ventaja de que la resistencia cerámica va aislada del agua: no acumula cal directamente sobre el elemento, que es lo que en las resistencias blindadas acaba provocando el fallo. Producto correcto y sin adornos, de una marca conocida aquí.
Sí como termo estándar y solvente. Elige capacidad por la tabla de arriba, no por el precio.
No te fíes de las medidas de su ficha sin comprobarlas: en el modelo de 50 litros aparecen expresadas en metros cuando son milímetros, y ese tipo de error obliga a verificar antes de hacer hueco en la pared.
3,6 sobre 4,5
Ver el de 80 litros · Ver el de 100 litros · Ver el de 50 litros
Termos bajo fregadero de 15 a 30 litros
15 a 30 l · 1.500 W · termostato regulable · formato compacto para armario o mueble de baño
Resuelven un problema muy concreto y lo resuelven bien: dar agua caliente a un punto alejado del termo principal, como el fregadero de una cocina en el otro extremo de la casa, un aseo añadido o un local pequeño. Al estar junto al grifo, el agua sale caliente enseguida y no se desperdician litros esperando.
Sí para un punto de consumo aislado, un aseo de cortesía o un despacho.
No para una ducha: quince litros dan para un enjuague, no para ducharse. Y conviene desconfiar de las traducciones de estas fichas, donde uno de estos aparatos aparece descrito como «hervidor de agua».
3,4 sobre 4,5
Los calentadores instantáneos de 3.500 a 6.000 W
3.500 a 6.000 W · sin depósito · caudal del orden de 3,5 l/min · temperatura de salida limitada
Tienen una virtud clara: no almacenan agua, así que no hay pérdidas en reposo ni depósito que vigilar. Y dos limitaciones serias. La primera ya la hemos visto: la potencia que exigen no cabe en la mayoría de las viviendas españolas sin ampliar la contratada. La segunda: el caudal. Uno de estos aparatos anuncia 6.000 W y 3,5 litros por minuto, y esa cifra describe un hilo de agua, no una ducha.
Sí para un lavabo o un fregadero, comprobando antes la potencia contratada y con circuito propio dimensionado por un instalador.
No como solución de agua caliente de una vivienda, por más que la ficha hable de «agua caliente interminable». Baja de 3 por la distancia entre lo que promete y lo que la instalación eléctrica media puede darle.
2,6 sobre 4,5
¿Caldera o termo? Es la otra decisión que suele acompañar a esta, y depende de si necesitas también calefacción y de qué instalación tengas ya. Lo desarrollamos en nuestra comparativa entre calderas y termos.
Preguntas frecuentes
¿A qué temperatura pongo el termostato?
¿Puedo instalarlo yo?
Mi termo tiene diez años y ya no calienta igual
¿Merece la pena apagarlo cuando no estoy?
¿Qué garantía tengo?
Nota de método
No hemos probado estos aparatos. Lo que aportamos es el análisis técnico de las fichas de cada fabricante en Amazon.es. Lo que no hemos podido confirmar va marcado como «Recomendamos verificar».
Las valoraciones dan prioridad a la protección del depósito, la coherencia de la ficha y la viabilidad de la instalación en una vivienda española media, por encima de la potencia declarada, que es prácticamente idéntica en todos los acumuladores.
No incluimos precios: son productos con oscilación frecuente y con instalación aparte, que suele suponer una parte importante del gasto total.
Esta guía no es asesoramiento técnico ni sanitario. La instalación de agua caliente sanitaria y su circuito eléctrico corresponden a un instalador autorizado, y las cuestiones de salud relacionadas con la calidad del agua deben consultarse con un profesional.
Rafae dice:
Quiero sustituir para una casita de pueblo un calentador de gas por uno eléctrico, se necesitan conocimientos para cambiarlo o simplemente es cambiar uno por otro.