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En una microSD hay siete u ocho símbolos impresos, y para tu caso concreto solo importan dos. El resto está ahí porque el estándar ha ido acumulando marcas durante veinte años sin retirar las viejas.
Esta guía los descifra todos, pero sobre todo aclara los dos que se leen mal casi siempre: la letra que va junto a la capacidad, que mucha gente transcribe como si fuera un número, y la clase de aplicación A2, que se paga más cara y en la mayoría de los dispositivos no aporta nada.
El decodificador completo
| Marca | Qué mide | Cuándo te importa |
|---|---|---|
| HC, XC, UC | Capacidad: hasta 32 GB, hasta 2 TB y más de 2 TB | Compatibilidad. Un equipo antiguo que solo admite HC no leerá una XC |
| I o II (números romanos) | El bus: UHS-I llega a 104 MB/s teóricos, UHS-II a 312 MB/s con una segunda fila de contactos | Solo si tu cámara o lector tienen también UHS-II. Si no, la tarjeta funciona a velocidad de UHS-I |
| C2 a C10 (dentro de una C) | Escritura secuencial mínima, de 2 a 10 MB/s | Prácticamente nunca. Es la marca más antigua y hoy la cumple cualquier tarjeta |
| U1, U3 (dentro de una U) | Escritura secuencial mínima: 10 y 30 MB/s | Grabación de vídeo. U3 es el suelo para 4K |
| V6 a V90 | Lo mismo que la U, en una escala más fina: el número son los MB/s | Vídeo exigente. V60 y V90 solo tienen sentido en 8K o alta cadencia |
| A1, A2 | Rendimiento aleatorio en operaciones por segundo, no velocidad de copia | Solo si vas a ejecutar programas desde la tarjeta. Para fotos y vídeo, da igual |
Es el error de lectura más repetido de toda la categoría, y circula copiado en decenas de fichas y artículos. Ese carácter junto a las letras XC no es un uno ni una revisión del estándar: es el número romano I, y designa el bus UHS-I. Si tu tarjeta pusiera II sería UHS-II, un bus tres veces más rápido que además se reconoce a simple vista porque añade una segunda hilera de contactos dorados en el reverso. Dale la vuelta a la tarjeta y sales de dudas en un segundo.

A2 no es «A1 pero mejor»
Sobre el papel la diferencia parece aplastante. A1 exige 1.500 operaciones por segundo en lectura aleatoria y 500 en escritura. A2 exige 4.000 y 2.000. La escritura secuencial mínima es la misma en ambas, 10 MB/s, así que para grabar vídeo son idénticas.
La letra pequeña está en cómo consigue A2 esas cifras. Mientras que una tarjeta A1 hace el trabajo en su propio controlador, A2 delega parte del esfuerzo en el dispositivo: necesita que el aparato soporte encolado de órdenes y gestión de caché, funciones introducidas en la especificación SD 6.0. Si el dispositivo no las implementa, la tarjeta A2 no solo no rinde más, sino que puede rendir por debajo de una A1 equivalente. Es un resultado que se ha reproducido muchas veces en pruebas independientes con placas de bajo consumo, donde durante años las A2 quedaron por detrás hasta que llegó el soporte en el firmware.
La regla práctica: compra A2 solo si sabes que tu dispositivo lo aprovecha. Para una cámara, un dron, una grabadora de coche o un móvil que solo guarda fotos, la clase de aplicación es dinero tirado. Y si tienes que elegir entre pagar por A2 o por una capacidad mayor de una marca fiable, la capacidad rinde más.
Los dos números que sí decidirán tu compra
Casi cualquier decisión se resuelve mirando dos cosas: la clase de vídeo, que marca el suelo de escritura sostenida, y la capacidad. Todo lo demás es ruido de etiqueta.
Vídeo 4K, dron o cámara de acción
U3 o V30 como mínimo. Por debajo, la grabación se corta sola cuando el búfer no puede vaciarse. Ver microSD V30
Consola portátil, placa de desarrollo o móvil con apps en la tarjeta
Aquí sí manda la clase de aplicación, con la reserva del apartado anterior. Ver microSD A2
Cámara de vigilancia o grabadora de coche
Ninguna de estas marcas te sirve: lo que necesitas es una tarjeta de alta resistencia, diseñada para reescritura continua. Una tarjeta corriente en un uso de grabación en bucle dura meses.
Comprueba la tarjeta el día que llegue
Las microSD falsificadas son de los productos más copiados que existen, y la falsificación habitual no es una tarjeta lenta: es una tarjeta de poca capacidad con el controlador manipulado para que el sistema declare mucha más. Copias ficheros sin error aparente, y meses después descubres que la mitad está corrupta. Justo cuando ya no puedes reclamar.
La comprobación cuesta un rato de espera y no requiere conocimientos. Hay utilidades gratuitas que escriben datos verificables hasta llenar la tarjeta y luego los releen: H2testw en Windows y F3 en Linux y macOS son las de referencia. Si la capacidad real no coincide con la declarada, tienes producto no conforme y devolución.
Ojo con no confundirlo con esto: es normal que una tarjeta de 128 GB aparezca como 119 GB en el ordenador. El fabricante cuenta en gigabytes decimales, de mil millones de bytes, y el sistema los muestra en unidades binarias, de 1.073.741.824 bytes. La diferencia es aproximadamente un siete por ciento y no indica ningún fraude. Lo que sí lo indica es una tarjeta que dice tener 512 GB y falla al pasar de los 30.
Preguntas frecuentes
¿En qué se diferencian U3 y V30 si las dos son 30 MB/s?
En nada práctico: garantizan el mismo mínimo. La escala V se creó después para poder subir por encima, con V60 y V90, allí donde la U se quedaba sin recorrido. Por eso muchas tarjetas llevan las dos marcas impresas.
¿Puedo formatear una SDXC en FAT32?
Técnicamente sí, y suele ser mala idea. Las SDXC vienen en exFAT porque FAT32 no admite ficheros de más de 4 GB, lo que corta la grabación de vídeo por la mitad. Además hay dispositivos que esperan exFAT y no reconocen la tarjeta reformateada. Si tienes que formatear, hazlo desde el propio aparato que la va a usar.
Mi tarjeta pone «hasta 100 MB/s» pero copio mucho más lento.
Esa cifra es de lectura, en condiciones ideales y con un lector a la altura. La escritura suele ser bastante menor, y es la que importa al grabar. Por eso las clases de velocidad se definen sobre la escritura mínima sostenida y no sobre el máximo de lectura del envase.
¿Merece la pena una UHS-II para mi móvil?
No. Ningún teléfono usa la segunda fila de contactos, así que la tarjeta funcionará como una UHS-I habiendo pagado el doble. Solo compensa en cámaras y lectores que la soporten explícitamente.
Se me ha estropeado a los ocho meses. ¿Tengo garantía?
Sí. La garantía legal en España es de tres años para lo comprado desde 2022 y responde el vendedor. Aparte, muchos fabricantes ofrecen garantías comerciales más largas para estas tarjetas, que se tramitan con ellos y no sustituyen a la legal.
No hemos probado los productos enlazados. Los valores de cada clase proceden de las especificaciones de la SD Association, y la reserva sobre el rendimiento real de la clase A2 se apoya en pruebas independientes publicadas que miden el rendimiento aleatorio en dispositivos con y sin soporte de encolado de órdenes. Lo que no hemos podido confirmar va marcado como «Recomendamos verificar».