Esta guía contiene enlaces de afiliado de Amazon: si compras a través de ellos, epiniones.com recibe una comisión sin coste adicional para ti. No hemos probado estos equipos: las especificaciones proceden de las fichas de cada fabricante. Sí hay experiencia propia de mostrador, y está marcada como tal al final.
En portátiles baratos el error caro no es elegir mal entre dos modelos parecidos. Es comprar una máquina que dentro de un año ya no se pueda actualizar, por doscientos euros que parecían una ganga.
Por eso esta guía empieza con un filtro que descarta la mayoría de las ofertas que verás, y solo después entra a comparar.
La comprobación que decide la compra: ¿admite Windows 11?
Windows 10 dejó de recibir actualizaciones de seguridad generales en octubre de 2025. Existe un programa de actualizaciones extendidas para usuarios domésticos de duración limitada. Recomendamos verificar: fecha de fin del programa de actualizaciones extendidas en la web de soporte de Microsoft antes de contar con él.
Un portátil que se vende hoy con Windows 10 y cuyo procesador no admita Windows 11 es un equipo con fecha de caducidad. No deja de funcionar, pero se queda sin parches de seguridad, y ese es el peor sitio donde ahorrar cien euros.
La regla: procesador Intel Core de 8.ª generación o posterior, o AMD Ryzen serie 2000 o posterior, más TPM 2.0 y arranque seguro. Los Celeron, Pentium, AMD serie A y AMD E de esa época quedan casi todos fuera. Si el anuncio no dice el modelo exacto de procesador, ese ya es motivo suficiente para pasar de largo.
Los tres escalones que no conviene bajar
No damos precios: en portátiles cambian cada semana y por tramos de campaña. Damos escalones de especificación, que aguantan mucho mejor el paso del tiempo.
8 GB de RAM, y soldada es un problema
Cuatro gigas ya no dan para un navegador con pestañas y un procesador de textos a la vez. Ocho es el suelo. Y hay un dato que casi ninguna ficha destaca: en muchos equipos económicos la memoria va soldada a la placa, sin ranura libre, así que no se puede ampliar nunca. Busca en la ficha las palabras «soldada», «onboard» o el número de ranuras SODIMM. Un equipo con 8 GB y una ranura libre envejece mucho mejor que uno con 8 GB soldados. Recomendamos verificar: si la memoria es ampliable, preguntando al vendedor en el apartado de preguntas de la ficha del producto.
SSD, y ojo con la eMMC disfrazada
Aquí hay una trampa concreta. Los equipos más baratos no llevan SSD sino memoria eMMC, que es más lenta y suele venir en capacidades de 32 o 64 GB. Con 32 GB, Windows y sus actualizaciones no caben: el equipo se queda sin espacio a los pocos meses y hay que ir borrando para poder actualizar. Si en la ficha pone «eMMC» en vez de «SSD», o si la capacidad es 32 o 64 GB, es este caso. El suelo razonable es un SSD de 256 GB.
Full HD, porque el 1366 × 768 no cabe
Sigue habiendo portátiles con pantalla de 1.366 × 768 píxeles, sobre todo en 15,6 pulgadas. El problema no es la nitidez, es la superficie: en esa resolución no cabe un documento completo con la cinta de opciones abierta, ni dos ventanas lado a lado con algo legible en cada una. Para estudiar y tomar apuntes es la limitación que más se nota a diario, más que el procesador. Full HD, 1.920 × 1.080, y a ser posible panel IPS por los ángulos de visión.
Lo que sí puedes sacrificar
El procesador de gama alta. Un i5 o Ryzen 5 de generación reciente sobra para ofimática, navegación y videoconferencia. El salto a i7 en un equipo barato suele venir acompañado de recortes en pantalla o memoria que pesan más en el día a día.
La gráfica dedicada. Si no vas a jugar ni a editar vídeo, encarece el equipo, calienta y come batería.
Los 16 GB de RAM. Recomendables si el presupuesto llega, pero por debajo de cierto precio siempre se pagan quitando de otro sitio.
La novedad. Comprar un modelo que lleve un año en el mercado suele dar la mejor relación entre lo que pagas y lo que recibes, siempre que el procesador siga cumpliendo el filtro de arriba.
«Sin sistema operativo»: lo que cuesta de verdad
Aparece en muchas ofertas y hace que el precio parezca imbatible. Significa que el equipo llega con la BIOS y nada más. Si vas a usar Windows, hay que sumar la licencia, que no es barata, y las claves sueltas a bajo precio que se venden en el marketplace tienen un origen dudoso y pueden dejar de validar. La alternativa honesta es instalar una distribución de Linux, que para ofimática y navegación va sobrada, pero conviene decidirlo antes de comprar y no al abrir la caja. Si no te ves instalando un sistema operativo desde un USB, este tipo de oferta no es para ti.
La selección, con el filtro aplicado
Valoración sobre 4,5. Ninguno de estos equipos llega a 4: son modelos de generación anterior que siguen en circulación, y ninguno reúne a la vez procesador vigente, pantalla Full HD y almacenamiento holgado. Lo decimos así de claro porque es lo que hay en este tramo de precio.
Huawei MateBook D 14″
Ryzen 5 2500U · 8 GB · SSD 256 GB · 14″ Full HD IPS · 1,47 kg · Windows 10
Es el único de la lista que cumple los tres escalones a la vez: memoria, almacenamiento y pantalla. Catorce pulgadas y kilo y medio son además las cifras que importan si el equipo va a vivir en una mochila. El procesador entra en el filtro de Windows 11 por ser Ryzen de serie 2000.
Sí para estudiar y desplazarse a diario con él.
No si necesitas ampliar memoria más adelante: en los ultrafinos suele ir soldada.
Recomendamos verificar: que la unidad concreta se entrega con Windows 11 o es actualizable, y si la RAM es ampliable.
3,9 sobre 4,5
HP 15-da1013ns
Core i5-8265U · 8 GB · SSD 256 GB · 15,6″ 1366 × 768 · Windows 10
Procesador y almacenamiento correctos, y un teclado de quince pulgadas con bloque numérico que se agradece si trabajas con hojas de cálculo. Lo que lo frena es la pantalla: 1.366 × 768 en 15,6 pulgadas es poca superficie de trabajo para el tamaño del aparato.
Sí como equipo de mesa fijo, conectado a un monitor externo por HDMI la mayor parte del tiempo.
No como equipo único si vas a pasar horas leyendo y escribiendo en su propia pantalla.
Recomendamos verificar: la resolución exacta de la unidad en venta, porque HP comercializó esta serie con paneles HD y Full HD bajo referencias muy parecidas.
3,2 sobre 4,5
Lenovo IdeaPad 330-15IKBR
Core i7-8550U · 8 GB · SSD 512 GB M.2 · 15,6″ 1366 × 768 · Windows 10
Es el ejemplo perfecto del error que describíamos arriba: se paga un i7 y se recibe la misma pantalla de 1.366 × 768 que en modelos que cuestan bastante menos. Medio terabyte de SSD sí es un dato real a su favor.
Sí si necesitas mucho almacenamiento interno y no puedes ir sumando discos externos.
No como compra racional: el dinero de más que cuesta el i7 rendiría mucho mejor puesto en la pantalla.
3,0 sobre 4,5
Lenovo IdeaPad 330-15ARR
8 GB · SSD 256 GB · 15,6″ 1366 × 768 · sin sistema operativo
Lo incluimos con una advertencia. La ficha de venta anuncia un procesador Intel, pero el sufijo ARR de la nomenclatura de Lenovo corresponde a las versiones con procesador AMD Ryzen. Uno de los dos datos está mal, y no es posible saber cuál sin consultarlo. Súmale que llega sin sistema operativo.
Sí solo si vas a instalar Linux y confirmas antes qué procesador lleva la unidad concreta.
No para nadie que quiera abrir la caja y ponerse a trabajar.
Recomendamos verificar: el modelo exacto de procesador antes de comprar, preguntando al vendedor. De ese dato depende que el equipo admita Windows 11 o no.
2,8 sobre 4,5
Lo que hemos quitado de esta lista y por qué
Esta guía llevaba años arrastrando equipos que hoy no se pueden recomendar. Los nombramos en vez de borrarlos en silencio, porque siguen apareciendo en resultados de búsqueda y conviene saber qué son:
- Con procesador fuera del filtro: los equipos con Intel Celeron N3350 y N4000, AMD A4-9125, AMD E2-9000 e Intel Core i3 de 7.ª generación. Todos ellos quedan fuera de los requisitos de Windows 11.
- Con 4 GB de RAM o menos: cinco de los once modelos que había aquí. Uno de ellos con 2 GB y 32 GB de eMMC, capacidad en la que Windows no cabe con sus actualizaciones.
- Con disco mecánico: dos equipos con HDD de 500 GB a 5.400 rpm. En un portátil de uso diario, el disco mecánico es hoy el mayor cuello de botella que existe.
Si alguno de esos modelos te aparece en una oferta muy atractiva, la explicación casi siempre es stock antiguo, no una ganga.
Reacondicionados: la letra pequeña de la garantía
Un portátil reacondicionado suele dar más máquina por el mismo dinero, y en este tramo de precio es una opción sensata. Conviene saber una diferencia legal: en los bienes de segunda mano, vendedor y comprador pueden pactar un plazo de garantía inferior al de los productos nuevos, con un mínimo de un año. Es decir, que los tres años de garantía legal que tendrías con un equipo nuevo pueden quedarse en uno. Mira siempre qué plazo concreto ofrece el vendedor y quién responde: si es un tercero del marketplace, la reclamación va contra él.
Experiencia de mostrador · Daniel Jiménez
Estuve años vendiendo estos equipos en tienda, y hay dos cosas que aprendí ahí y que no salen en ninguna ficha técnica.
La primera es que casi nadie llegaba preguntando por la pantalla. Preguntaban por el procesador y por los gigas, que es lo que viene en grande en el cartel, y volvían a las semanas quejándose de que «se ve pequeño» o «no me cabe el Word». La resolución es lo que más se nota cada día y es lo último que mira todo el mundo.
La segunda es de calendario. Con presupuesto ajustado, esperar a una campaña y llevarse un modelo que ya lleve un año en el mercado da mejor resultado que comprar lo último a precio de saldo. En lo último a precio de saldo, algo se ha recortado; en el modelo del año pasado, lo que ha bajado es solo el precio.
Y si ya tienes un equipo antiguo, antes de cambiarlo prueba a ponerlo a punto: desinstalar lo que no usas, limpiar el arranque automático y, si admite ampliación, sumarle memoria o cambiar el disco por un SSD. Es la mejora más barata que existe. Lo que no recomiendo es desactivar las actualizaciones del sistema para ganar velocidad, aunque circule mucho ese consejo: se gana poco y se pierde la seguridad del equipo.
Un accesorio que sí cambia el día a día
Si el portátil va a ser tu equipo principal muchas horas, un soporte elevador con altura e inclinación regulables es de lo poco barato que cambia algo de verdad. Un portátil sobre la mesa obliga a mirar hacia abajo con el cuello flexionado durante horas; elevarlo hasta que el borde superior de la pantalla quede a la altura de los ojos corrige eso, a cambio de necesitar teclado y ratón aparte. Es la misma recomendación que se aplica a los puestos de trabajo con pantalla, donde la referencia es el Real Decreto 488/1997 y la guía técnica del INSST.
Preguntas frecuentes
¿Cómo sé si un portátil admite Windows 11?
¿4 GB de RAM son suficientes para estudiar?
¿Es mejor 14 o 15,6 pulgadas?
¿Compensa un portátil sin sistema operativo?
¿Cómo distingo una buena oferta de un vendedor problemático?
Nota de método
No hemos probado estos equipos. Las especificaciones proceden de las fichas de producto de cada fabricante en Amazon.es. El bloque de experiencia de mostrador es de venta en tienda, no de análisis de estas unidades concretas.
Los puntos marcados con «Recomendamos verificar» corresponden a datos que en la propia ficha aparecen incompletos o contradictorios. Se pueden consultar al vendedor desde el apartado de preguntas de la página del producto.
No incluimos precios: en portátiles varían por campaña y por configuración, y una cifra escrita hoy engaña en pocas semanas.
Las referencias a requisitos de sistemas operativos y a normativa son orientativas y conviene contrastarlas con la fuente oficial en el momento de la compra.
Enrique Montijano dice:
¿Tienen la comparativa de portátiles actualizada para 2017? He visto que algunos de los modelos indicados ya no están disponibles. Muchas gracias!
comparador dice:
Hola Enrique! actualizamos esta comparativa de portátiles varias veces al año para que esté actualizada …
Kempe9 dice:
Para cuando una comparativa para 2019???
comparador dice:
Hola Kempe9, ya tenemos comparativa para el primer trimestre del año. Saludos!!!